Bryan Zacarias

Poemas dispersos

Taigeto

No abandonaré la guerra
En la cornisa de tu omoplato
comprendo mi final

Desde tu hombro
observo el abismo,
hasta él siente vértigo
por mí
Pero desea que resbale
y yo ansío saltar
No quiero alas
ni mano divina
que me salven de caer
en la gota de sudor
posada
en el valle de tu espalda

Lago

Quiero morir en tu engaño
Nacer de un sentimiento en ruinas
Conocemos almas a través del crisol de sus lágrimas;
el lago tinta de mi sensibilidad
es un destello desnudo
Una gota cae
despidiéndose del rocío,
leo entre ondas
Volteo hacia adentro,
eres espejo
Un parpadeo es el guiño de dos ventanas,
el bostezo es una despedida muda

Aunque no hay ahogado que ame el agua,
quiero seguir ahogándome en ti,
poema, quiero morir en tu engaño

Cigarros

Nos persiguen las cenizas del tiempo
Hay quienes se detienen a fumar filtros
Amanece, los sentidos se fusionan
y tocamos certezas de un todo infinito

No regresaremos a ningún vientre,
el humo no se bota en la candela
En los senos revolotean mariposas
de alas grises con nombres de tormentas

En ceniceros se siembran estrellas,
el sentir es el tabaco que aspiramos
Anochece, somos faros parpadeantes
oscureciendo el lugar que habitamos

La colilla acumula experiencias
Al respirar, los labios se callan
Somos cigarros, pero seremos polvo
que se levantará en las batallas del mañana

Julieta

Ella nació luego de la eternidad
No debería agradecer un sentimiento,
ni maldecir el odio
Pero repudio el grito del vacío,
el abismo atajado
me amordaza, me aúlla,
se lamenta
No debo agradecer tu sentimiento, Julieta,
ya que nació después de la eternidad

El lujo nos hace creer
que la felicidad tiene medidas
Julieta, mide la sonrisa de un niño
y dime si es menos feliz que la luna
O si es más feliz una hiena,
o más triste el centauro

Se contradice, Julieta,
el viento se contradice,
y teme a ser tan irrebatible como una idea
Nada es la esperanza,
no es una necesidad,
una planta sin raíz
elevada por las olas
No espero nada, Julieta,
si las rosas sin estación nacen de la eternidad
no son correspondidas con cartas

Tan solitario es el oficio de luna
que brilla para ser alcanzada
La memoria no es de fiar,
ni el olvido es eterno
Extrañar es recordar que amas

Esto es Julieta,
lo que la penumbra tras los ojos
me ha dictado esta noche
Pero, tu naturaleza,
fue un misterio transcrito
sobre las orquídeas

Eres fugaz,
como la alegría
Eres sutil,
como la tristeza
Julieta,
eres ficción,
como la poesía

Cáliz

Aún llamo "latidos" a esos cometas
que chocan mis costillas
buscando convertirse
en botones de tu camisa
cuando me abrazas
Te llamaré "muerte",
para que me busques una vez
y así trascender en ti;
para que seas eterna
y así entregarte mi vida en un cáliz
que derramarás como ríos
hasta la mar de tu boca
Te daré un beso por cada mentira
que te he dicho,
para que sepas cuánta piel
te cubren mis caprichos
Nacimos sin disfraces
pero nos visten las vivencias,
y por conveniencia,
le diré una mentira más a tu desnudez

Titán

Adormilado,
se pregunta el titán
cuántas caras tiene el amor
para que lo confundan con una hidra
Casi sin sueño,
se cuestiona el titán
cuán venenosos son los colmillos
de los celos
para convertir hombres
en bolas de fuego salvaje;
cuán venenosas son las llamaradas de los celos
para que los dioses pequen
por un amor no correspondido
Se levanta el titán,
duda de la soledad,
se dice
si es real
por qué se esfuma con un beso
y si la soledad es falsa
por qué se quita la máscara
durante las tardes de ocio
cuando falta una sonrisa
Embriagado de dudas,
se lamenta el titán
de los girasoles que mueren
con la promesa en sus pétalos
Se consuela el titán,
jamás caen las estrellas
cuando nace una mentira,
sino
solo las luciérnagas serían
compañeras de la luna
las veces que se desnuda
para ser poseída
por constelaciones oscuras
Se rinde el titán
ante el amor de una ninfa